La resina, combinada con la técnica de pouring, es para mí un acto de fluidez congelada. Cada vertido es una danza del color, donde la resina atrapa la inmediatez del movimiento y la transforma en una superficie brillante. Es una técnica que me permite explorar la gestualidad, la espontaneidad y la magia de lo impredecible, creando piezas únicas que invitan a detenerse y contemplar cada detalle.